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lunes, 16 de marzo de 2009

Maria de Jorge Isaac

ACTIVIDAD I

Aquellos momentos de olvido de mí mismo, en que mi pensamiento se cernía en regiones que casi me eran desconocidas; momentos en que las palomas que estaban a la sombra en los naranjos agobiados por sus racimos de oro, se arrullaban amorosas; en que la voz de María, arrullo más dulce aún, llegaba a mis oídos, tenían un encanto inefable.

La infancia, que en su insaciable curiosidad se asombra de cuanto la naturaleza, divina enseñadora, ofrece nuevo a sus miradas; la adolescencia, que adivinándolo todo, se deleita involuntariamente con castas visiones de amor... presentimiento de una felicidad tantas veces esperada en vano; sólo ellas saben traer aquellas horas no medidas en que el alma parece esforzarse por volver a las delicias de un Edén —ensueño o realidad— que aún no ha olvidado.


No eran las ramas de los rosales, a los que las linfas del arroyo quitaban leves pétalos para engalanarse fugitivas; no era el vuelo majestuoso de las águilas negras sobre las cimas cercanas, no era eso lo que veían mis ojos; era lo que ya no veré más; lo que mi espíritu quebrantado por tristes realidades no busca o admira únicamente en sus sueños: el mundo que extasiado contemplé en los primeros albores de la vida.


Divisé en el negro y tortuoso camino de las lomas a Tránsito y a su padre, quienes venían en cumplimiento de lo que a María tenían prometido. Crucé el huerto y subí la primera colina para aguardarlos en el puente de la cascada, visible desde el salón de la casa.


1. ¿Cuál es el sujeto del verbo tenían en el primer párrafo?

2. Fíjense en el siguiente sintagma en el segundo párrafo “sólo ellas saben traer aquellas horas…” ¿A qué o a quién se refiere el pronombre “ellas”?

3. En el tercer párrafo se dice: “era lo que ya no veré más; lo que mi espíritu quebrantado por tristes realidades no busca o admira únicamente en sus sueños”. ¿A qué se refiere esos “lo que”?

4. Busque el significado de racimo, arrullar y Edén.

5. ¿Qué significa: “mi pensamiento se cernía en regiones que casi me eran desconocidas”?

6. En los tres primeros párrafos el autor en boca de Efraín nos habla de la infancia, la adolescencia y la vida adulta: ¿En qué oraciones o sintagmas las describe? ¿Qué piensa Efraín sobre esas tres etapas de la vida del ser humano?

7. El texto que les invito a comentar tiene cuatro párrafos. Pero desde el punto de vista del contenido ¿Cuántas partes hay? Esas partes están marcadas por los adjetivos que el escritor emplea. Diga cuáles son esas partes y de qué manera el significado del adjetivo sirve para hacer esa división. Busque el significado de los adjetivos desconocidos. (Los adjetivos aparecen en cursiva para facilitar el comentario).


Extraído del capitulo XXX de María de Jorge Isaac
http://www.analitica.com/bitblioteca/isaacs/maria4.asp

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ACTIVIDAD II

Durante la comida tuve ocasión de admirar, entre otras cosas, la habilidad de Salomé y mi comadre para asar pintones y quesillos, freír buñuelos, hacer pandebono y dar temple a la jalea. En las idas y venidas de Salomé a la cocina, puse yo a mi compadre al corriente de lo que en realidad quería la muchacha y de lo que yo pensaba hacer para sacarlos a uno y otro de trabajos. No le cabía al pobre el gusto en el cuerpo; y hasta algunas chanzas sobre la buena voluntad con que me servía a la mesa, le dirigió a mi compañera de paseo, que era mucho lograr después de su enojo con ella.
Pasadas las horas de calor, a las cuatro de la tarde, era la casa una revuelta arca de Noé: los patos empezaron a atravesar por orden de familias la salita; las gallinas a amotinarse en el patio y al pie del ciruelo, donde en horquetas de guayabo descansaba la canoíta en que estaba comiendo maíz mi caballo; los pavos criollos se pavoneaban inflados y devolviendo los gritos de dos loras maiceras que llamaban a una Benita, que debía ser la cocinera y los cerdos chillaban tratando de introducir las cabezas por entre los travesaños de la puerta de golpe. A todo lo cual hay que añadir los gritos de mi compadre al dar órdenes y los de su mujer espantando los patos y llamando las gallinas. Fueron largas las despedidas y las promesas que me hizo mi comadre de encomendarme mucho al Milagroso de Buga para que me fuera bien en el viaje y volviera pronto. Al despedirme de Salomé, me apretó mucho la mano, y mirándome tal vez más afectuosamente, me dijo:
—Mire bien que con usté cuento. A mí no me diga adiós para su viaje de porra... porque aunque sea arrastrándome, al camino he de salir a verlo, si es que no llega de pasada. No me olvide... vea que si no, yo no sé qué haga con mi taita.
Hacia el otro lado de una de las quebradas que entre las quingueadas cintas de bosque bajan ruidosas el declivio, oí una voz sonora de hombre que cantaba:
Al tiempo le pido tiempo
y el tiempo tiempo me da,
y el mismo tiempo me dice
que él me desengañará.
Salió del arbolado el cantor, y era Tiburcio, que con la ruana colgada de un hombro y apoyado en el otro un bordón de cuya punta pendía un pequeño lío, entretenía su camino contando por instinto sus penas a la soledad. Calló y detúvose al divisarme, y después de un risueño y respetuoso saludo me dijo luego que me acerqué:
—¡Caramba! que sube tarde y a escape... Cuando el Retinto suda... ¿De dónde viene así sorbiéndose los vientos?
—De hacer unas visitas, y la última, para fortuna tuya, fue a casa de Salomé.
—Y hacía marras que no iba.
—Mucho lo he sentido. Y ¿cuánto hace que no vas tú?
El mozo, con la cabeza agachada, se puso a despedazar con el bordón una matita de lulo, y al cabo alzó a mirarme respondiendo:
—Ella tiene la culpa. ¿Qué le ha contado?
—Que eres un ingrato y un celoso, y que se muere por ti: nada más.
—¿Conque todo eso le dijo? Pero entonces le guardó lo mejor.
—¿Qué es lo que llamas mejor?
—Las fiestas que tiene con el niño Justiniano.
—Oyeme acá: ¿crees que yo pueda estar enamorado de Salomé?
—¿Cómo lo había de creer?
—Pues tan enamorada está Salomé de Justiniano como yo de ella. Es necesario que estimes a la muchacha en lo que vale, que para tu bien, es mucho. Tú la has ofendido con los celos, y con tal que vayas a contentarla, ella te lo perdonará todo y te querrá más que nunca.
Tiburcio se quedó meditabundo antes de responderme con cierto acento y aire de tristeza:
—Mire, niño Efraín, yo la quiero tantísimo, que ella no se figura las crujidas que me ha hecho pasar en este mes. Cuando uno tiene su genio como a mí me lo dio Dios, todo se aguanta menos que lo tengan a uno por cipote (perdonándome su mercé la mala palabra). Yo, que le estoy diciendo que Salomé tiene la culpa, sé lo que le digo.
—Lo que sí no sabes es que contándome hoy tus agravios se ha desesperado y ha llorado hasta darme lástima.
—¿De veras?
—Y yo inferido que la causa de todo eres tú. Si la quieres como dices, ¿por qué no te casas con ella? Una vez en tu casa, ¿quién había de verla sin que tú lo consintieras?
—Yo le confieso que sí he pensado en casarme, pero no me resolví: lo primero porque Salomé me tenía siempre malicioso, y el dos que yo no sé si ñor Custodio me la querría dar.
—Pues de ella ya sabes lo que te he dicho; y en cuanto a mi compadre, yo te respondo. Es necesario que obres racionalmente, y que en prueba de que me crees, esta tarde misma vayas a casa de Salomé, y sin darte por entendido de tales sentimientos, le hagas una visita.
—¡Caray con su afán! ¿Conque me responde de todo?
—Sé que Salomé es la muchacha más honesta, bonita y hacendosa que puedes encontrar, y en cuanto a los compadres, yo sé que te la darán gustosísimos.
—Pues ahí verá que me estoy animando a ir.
—Si lo dejas para luego y Salomé se despecha y la pierdes, de nadie tendrás que quejarte.
—Voy, patrón.
—Convenido, y es inútil exigirte me avises cómo te va, porque estoy cierto de que me quedarás agradecido. Y adiós, que van a ser las cinco.
—Adiós, mi patrón, Dios se lo pague.

Contenido
¿Qué habilidad tiene Salome?
¿Quién cantaba?
¿Cómo describe Efraín a Salome?
¿Por qué Tiburcio tiene dudas del amor de salome?
¿Cómo se llama el papa de Salome?
¿Por qué compara la casa con un Arca de Noé?
¿Qué animales había en la casa?

Vocabulario
Bordón, travesaño, malicioso, meditabundo, despedazar, amotinarse.

Gramatica
Señalar la función sintáctica de las palabras señaladas
Durante la comida tuve ocasión de admirar, entre otras cosas, la habilidad de Salomé y mi comadre para asar pintones y quesillos, freír buñuelos, hacer pan y dar temple a la jalea.

Extraído del capitulo XLIX de María de Jorge Isaac http://www.analitica.com/bitblioteca/isaacs/maria7.asp

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ACTIVIDAD III

LVI Hundíase en los confines nebulosos del Pacífico el Sol del veinticinco de julio, llenando el horizonte de resplandores de oro y rubí; persiguiendo con sus rayos horizontales hasta las olas azuladas que iban como fugitivas a ocultarse bajo las selvas sombrías de la costa. La Emilia López, a bordo de la cual venía yo de Panamá, fondeó en la bahía de Buenaventura después de haber jugueteado sobre la alfombra marina acariciada por las brisas del litoral. Estremecida por las brisas, temblaba en mis manos una carta de María que había recibido en Panamá, la cual volví a leer a la luz del moribundo crepúsculo. Acaban de recorrerla mis ojos... Amarillenta ya, aún parece húmeda con mis lágrimas de aquellos días. Verificada la visita de ceremonia del Administrador al buque, la cual había precipitado suponiendo encontrarme en él, se puso mi equipaje en el bote, y yo salté a éste con los que regresaban, después de haberme despedido del capitán y de algunos de mis compañeros de viaje. Cuando nos acercábamos a la ribera, el horizonte se había ya entenebrecido: olas negras, tersas y silenciosas pasaban meciéndonos para perderse de nuevo en la oscuridad: luciérnagas sinnúmero revoloteaban sobre el crespón rumoroso de las selvas de las orillas. La jovialidad del Administrador no flaqueó un instante durante dos horas. A las nueve permitió que me retirase, prometiéndome estar en pie a las cuatro de la mañana para acompañarme al embarcadero. LVII La Luna, grande y en su plenitud, descendía ya al ocaso, y al aparecer bajo las negras nubes que la habían ocultado, bañó las selvas distantes, los manglares de las riberas y la mar tersa y callada con resplandores trémulos y rojizos, como los que esparcen los blandones de un féretro sobre el pavimento de mármol y los muros de una sala mortuoria. Los resplandores amarillentos de la luna, velados a veces, fúnebres siempre, nos acompañaron hasta después de haber entrado a la embocadura del Dagua.

Se no junde ya la luna; Remá, remá.

¿Qué hará mi negra tan sola?

Llorá, llorá.

Me coge tu noche escura, San Juan, San Juan.

Escura como mi negra, Ni má, ni má.

La lú de su s’ojo mío Der má, der má.

Lo relámpago parecen, Bogá, bogá.

Aquel cantar armonizaba dolorosamente con la naturaleza que nos rodeaba; los tardos ecos de esas selvas inmensas repetían sus acentos quejumbrosos, profundos y lentos. La lluvia azotaba rudamente la techumbre del rancho. Aquella oscuridad y silencio eran gratos para mí después del trato forzado y de la fingida amabilidad usada durante mi viaje con toda clase de gentes. Los más dulces recuerdos, los más tristes pensamientos volvieron a disputarse mi corazón en aquellos instantes para reanimarlo o entristecerlo. Bastábanme ya cinco días de viaje para volver a tenerla en mis brazos y devolverle toda la vida que mi ausencia le había robado. Mi voz, mis caricias, mis ojos, que tan dulcemente habían sabido conmoverla en otros días, ¿no serían capaces de disputársela al dolor y a la muerte? Aquel amor ante el cual la ciencia se consideraba impotente, que la ciencia llamaba en su auxilio, debía poderlo todo. De allí para adelante las selvas de las riberas fueron ganando en majestad y galanura: los grupos de palmeras se hicieron más frecuentes: veíase la pambil de recta columna manchada de púrpura; la milpesos frondosa brindando en sus raíces el delicioso fruto; la chontadura y la guatle; distinguiéndose entre todas la naidí de flexible tallo e inquieto plumaje, por un no sé qué de coqueto y virginal que recuerda talles seductores y esquivos. Las más con sus racimos medio defendidos aún por la concha que los había abrigado, todas con penachos color de oro, parecían con sus rumores dar la bienvenida a un amigo no olvidado. Pero aún faltaban allí las bejucadas de rojos festones, las trepadoras de frágiles y lindas flores, las sedosas larvas y los aterciopelados musgos de los peñascos. El naguare y el piáunde, como reyes de la selva, empinaban sus copas sobre ella para divisar algo más grandioso que el desierto: la mar lejana. Mientras Lorenzo, guiado por los bogas, iba a disponer nuestro almuerzo en la casita, permanecí en la canoa preparándome para tomar un baño, cuya excelencia dejaban prever las aguas cristalinas. Mas no había contado con los mosquitos, a pesar de que sus venenosas picaduras los hacen inolvidables. Me atormentaron a su sabor, haciéndole perder al baño que tomé la mitad de su orientalismo salvaje.


1>El autor romántico gusta de los paisajes exóticos como escenario de sus obras; puede ser Egipto, la Grecia Clásica o la España medieval. En nuestro caso la selva colombiana le sirve de marco exótico. El mismo lo confiesa, con un tono humorístico cuando dice “haciéndole perder al baño que tomé la mitad de su orientalismo salvaje”. ¿Qué otras muestras hay en este texto de ese gusto por lo exotico (“orientalismo salvaje”)?


2>Otra de las características del romanticismo es emplear el paisaje como reflejo del estado de ánimo del autor. ¿Qué ejemplos se encuentran en este texto? En este sentido estos párrafos contienen varias referencias a la muerte. Ponga algunos ejemplos sacados del texto.


3>El administrador aparece como un personaje divertido amante del trago y la buena vida dentro de las limitaciones de la propia selva. ¿Que función tiene este personaje en relación con el personaje de Efraín?


4>Busca en el diccionario de la Real Academia (www.rae.es) las siguientes palabras: confines, fugitivas, estremecida, moribundo, crespón, flaqueó, plenitud, distantes, tersa, resplandores, trémula, azotaba (cuidado con los plurales, femeninos y verbos).

5>¿Por qué Efrain se siente culpable cuando dice: “Bastábanme ya cinco días de viaje para volver a tenerla en mis brazos y devolverle toda la vida que mi ausencia le había robado”?

6> ¿Qué figuras literarias le parece que hay en los sintagmas marcados en rojo?